Verificación de hechos con IA: qué puede hacer y qué no (con 2 prompts)

TL;DR. La IA no verifica hechos: asiste el proceso de verificación, que sigue siendo humano y manual. Bien usada, extrae en segundos todas las afirmaciones chequeables de un texto, arma la checklist, detecta contradicciones internas y compara versiones de documentos. Mal usada — preguntarle “¿esto es verdad?” y creerle — es una fábrica de errores publicados. Acá está la línea que separa una cosa de la otra, con los dos prompts que usamos en la redacción.

La regla número uno: la IA no es una fuente

Un modelo de lenguaje no “sabe” hechos: genera texto plausible a partir de patrones. Puede afirmar con total seguridad una cifra inventada, atribuir una frase a quien nunca la dijo o mezclar dos leyes en una. Por eso la regla de nuestra Política Editorial de Uso de IA es tajante: todo dato factual se chequea contra la fuente original — el documento, la grabación, el boletín oficial, la persona. La IA nunca es la fuente; es la asistente que organiza el trabajo de chequear.

¿Entonces para qué sirve? Para lo que mejor hace un modelo: procesar texto a velocidad sobrehumana. El chequeo tiene una parte mecánica enorme — identificar qué hay que verificar, ordenarlo, cruzarlo — y esa parte sí se delega.

Lo que SÍ hace bien

  • Extraer las afirmaciones verificables. Le das tu borrador (o el discurso de un funcionario) y te lista cada afirmación chequeable: cifras, fechas, nombres, cargos, citas, superlativos (“el primero”, “el más grande”). Lo que a ojo humano lleva 20 minutos y siempre pierde alguna, sale completo en segundos.
  • Detectar inconsistencias internas. Si el párrafo 2 dice “35 millones” y el 8 dice “38 millones”, si la suma de las partes no da el total anunciado, si la fecha del hecho es posterior a la de la declaración que lo comenta — eso lo encuentra muy bien, porque no requiere saber nada del mundo: solo leer con atención infinita.
  • Comparar documentos y versiones. El proyecto de ley original contra el texto aprobado; el presupuesto de este año contra el del anterior; lo que el funcionario dijo hoy contra lo que dijo hace seis meses (si le das ambas transcripciones). Oro para encontrar la noticia escondida en el cambio.
  • Ubicar la aguja en el pajar. “¿En qué artículo de este decreto de 90 páginas se menciona el fondo fiduciario?” — y te lleva al lugar exacto para que VOS leas y verifiques.

Lo que NO puede hacer

  • Confirmar que algo es cierto. “¿Es verdad que X?” es la pregunta prohibida: el modelo va a responder con seguridad, tenga razón o no. Y si le insistís, puede cambiar de opinión con la misma seguridad.
  • Saber qué pasó ayer (salvo que uses funciones de búsqueda web, y aun así: la búsqueda te da páginas, no verdad — el criterio de fuentes sigue siendo tuyo).
  • Reemplazar el llamado. La verificación de una declaración sigue siendo la grabación; la de un dato oficial, el documento; la de un hecho, el testigo o la autoridad competente. Nada de eso vive dentro del modelo.

El flujo en la práctica

Prompt 1: extracción de afirmaciones (antes de publicar)

Analizá esta nota como verificador de hechos. Devolveme:

1) TABLA de todas las afirmaciones verificables: afirmación textual,
   tipo (cifra/fecha/nombre/cita/superlativo), y qué fuente
   la verificaría (documento, grabación, registro oficial).
2) INCONSISTENCIAS INTERNAS: contradicciones entre partes del texto,
   sumas que no cierran, fechas imposibles.
3) AFIRMACIONES SIN ATRIBUCIÓN: qué se afirma sin decir la fuente.

No evalúes si las afirmaciones son verdaderas. Solo listalas.

NOTA:
[pegar borrador]

Ese “No evalúes si son verdaderas” del final no es decorativo: le quita al modelo la tentación de opinar y a vos la de creerle. La tabla resultante es tu checklist de chequeo manual — imprimila, tachá renglón por renglón contra las fuentes, y recién ahí publicás.

Prompt 2: cotejo contra la fuente

Te paso DOS textos: (A) mi nota y (B) la fuente original
(desgrabación / documento oficial).

Compará cada cifra, fecha, nombre y cita de (A) contra (B):
- COINCIDE: la afirmación de la nota está respaldada textualmente.
- DIFIERE: hay discrepancia (mostrá ambas versiones lado a lado).
- NO ESTÁ EN B: la nota lo afirma pero la fuente no lo contiene.

(A) NOTA: [pegar]
(B) FUENTE: [pegar]

Este segundo paso es el más potente del flujo: agarra los errores de tipeo de cifras, las citas “mejoradas” sin querer y los datos que se colaron de otra nota. Todo lo que marque DIFIERE o NO ESTÁ, lo resolvés vos contra el original.

Los 3 errores que arruinan todo

  1. Usar la IA como fuente. “Según la IA…” no existe en periodismo. Si un dato solo lo tenés porque lo dijo un modelo, no tenés el dato.
  2. Verificar con el mismo modelo que redactó. Si Claude escribió el borrador con un error, pedirle al mismo chat que lo verifique tiende a confirmar su propio texto. Usá una conversación nueva y el prompt de cotejo contra la fuente real.
  3. Saltear el paso manual “porque la tabla vino limpia”. La tabla es el mapa del chequeo, no el chequeo. El día que la confundís, publicás el error con checklist y todo.

Estos dos prompts forman parte del kit de 10 prompts maestros (gratis, junto con los de redacción y titulares). Si querés el sistema completo de redacción asistida — del que la verificación es una etapa — está en la guía madre de automatización periodística, y las reglas éticas que sostienen todo, en la Política Editorial de Uso de IA.

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